La historia del tal Billy Pilgrim remite inevitablemente a ese gran ídolo mainstream llamado Desmond Hume y su capacidad para viajar por el tiempo, pero Vonnegut, autor por descubrir, desarrolla una psicología mucho más profunda que la de su posterior copycat, y nos regala a Billy, un tipo estoico, que asume que es un puto bicho raro que vivió la Segunda Guerra Mundial, que viaja en el tiempo, que ha sido abducido y que está casado con una gorda a la que desprecia.
Su heroísmo salvaje se resume en dos pensamientos que recorren la novela. El primero, el fatalista corolario que termina cada frase en la que se habla de la muerte de alguien: Así fue.
El segundo, una frase de un tal Reinhold Niebhur, utópico socialista primero, feroz militarista intervencionista después:
Señor, dame la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las cosas que puedo y sabiduría para poder diferenciarlas.
Hay que tener muchos huevos para ser Billy Pilgrim y asumir que la vida es como es, y que de poco sirve cabrearse, porque los momentos están estructurados como están, y así tienen que ser. Ya llegarán momentos mejores en el futuro, o ya reviviremos mejores momentos pasados, porque no existe el presente.
Hay que tenerlos cuadrados para mandar a tomar por culo el Carpe Diem y el Tempus Fugit porque el Tempus no se Fugit a ningún lado.
Habrá quien lo llame fatalismo y resignación, a mí me parece que si me despertara sabiendo que mi vida ya está vivida y que la reviviré miles de veces, con cada uno de sus momentos ya vividos como se supone que deben serlo, viviría mucho más feliz, aunque sólo fuera porque, qué cojones, sería la prueba de que existe Dios. Y que exista Dios me convertiría en un tipo mucho menos fatalista y resignado, porque, qué cojones, sería un ente trascendente.
Hoy, cuando me he despertado, he tenido un Déjà Vu, y he pensado que tal vez es que acabara de despertar de un viaje en el tiempo. Pero no, luego he caído en que no era más que otro domingo de resaca más.
Eres el uno. Me alegra leer esto, mucho. Echale un ojo a un libro que recopila sus articulos periodisticos, te vas a partir el ojal.
ResponderEliminarHarélo, mi buen gurú, bien lo sabes.
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