sábado, 12 de marzo de 2011

Morbo y decepción

PongáMonos Serios. Lo confieso, desde que concebí este blog, no hacía más que buscar la excusa para poder utilizar este juego de palabras.

Ayer, cuando bajé a desayunar al bar, vi en la tele que un terremoto había sacudido Japón. Nada menos que 8,9 grados en la Escala de Richter, una escala que no es proporcional sino logarítmica, lo que implica que un terremoto de 8,9 grados es aproximadamente 40 veces más fuerte que uno de grado 8. Monstruoso, pavoroso, a todas luces. La parroquia del bar asistía impávida a las noticias, con los ojos pegados en el televisor y la mano pegada al carajillo. Casi ansiosos.

Fue entonces cuando la bella presentadora dio la cifra de muertos estimada: cerca de 40. No me sorprendió que, como un resorte, todos los parroquianos volvieran a fijar sus ojos vidriosos en el fondo de la copa de balón (que es un barrio humilde, sí, pero un carajillo se toma en copa de balón, como que hay Dios).

40 muertos. Vaya mierda.

Ahora es cuando, querido lector, me va a permitir que lo incluya en mi generalización, tanto por comodidad a la hora de la redacción, como por huir de la idea de que soy el único que piensa así, lo que me convertiría en un monstruo que no me siento capaz de ser.

Recientemente se cumplió el aniversario de la masacre del 11-M, y cuando los telediarios, machacones, repasan el número de víctimas, las 191 víctimas que se produjeron parecen pocas con la distancia del tiempo. "Qué mierda de país - pensará algún desalmado, por supuesto nunca yo - cuando en el mayor atentado de nuestra historia no han muerto más personas de las que mueren en cualquier Operación Salida en las carreteras. Los americanos sí que son un país de la ostia, que en las Torres Gemelas murieron 2.973 personas. Esos sí que saben tener atentados, joder."

Creo que únicamente fue con el Tsunami de 2004 cuando nuestras conciencias realmente se removieron con la cifra de 200000 muertos, aunque aún me cabe la duda de si tuvo algo que ver el que se produjera en época navideña y que su impacto en la sociedad occidental fuera mayor tan sólo por las obscenas y vergonzantes cenas pantagruélicas que todos nos metimos entre pecho y espalda mientras aún seguían sacando cadáveres de entre el lodo. Tal vez si les hubiera dado por morirse en octubre, no nos hubiera afectado tanto.

Algo parecido sucedió con el terremoto de Bam, donde murieron aproximadamente 46000 personas, también en Navidad. Quién les manda.

No me critique la falta de sensibilidad, querido lector. Siento un sincero pesar por cada persona que muere, y más si lo hace en condiciones tan violentas. Lo juro. Pero tengo la sensación de que es en situaciones como estas cuando la condición morbosa de la naturaleza del ser humano sale a relucir, resplandeciente y acojonadora.

Discúlpeme la pedancia cuando saque a relucir el mito de Eros y Tánatos, la intemporal relación entre placer y muerte. El morbo, stricto sensu, es el interés malsano o la atracción hacia cosas desagradables (así que, querida amiga, dude del próximo galán que le alabe su morbosidad). El vértigo, puramente, no es más que el miedo que el hombre siente cuando se da cuenta de que quiere saltar al vacío, cuando una chispa de lucidez primigenia enreda en sus sinapsis y le dice: "Salta. Muere".

Al ser humano le atrae la muerte de una manera enfermiza y demasiado potente como para que las convenciones sociales consigan cohibirlo más allá de sus declaraciones públicas. No entienda con esto, querido lector, que todos seamos suicidas ni asesinos en potencia, pero la próxima vez que sienta vértigo, sienta miedo al saber que lo único que desea es saltar.

Hoy, me he levantado y al leer las noticias, he comprobado, casi aliviado, que el número de víctimas se ha multiplicado por diez y ya superan los 400. Pero nunca nos parecen demasiados muertos. Siempre son pocos.

3 comentarios:

  1. Si te sirve de consuelo, lo primero que pensé ayer, según leí la noticia fue: "Menos mal que ya no curro en la agencia". Y luego ya me preocupé por los difuntos, y tal.

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  2. Lo único que me sirve de consuelo es que las cifras de muerte estimadas ya rondan los 10000.
    Esto es otra cosa, coño.

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  3. el kilometro sentimental, que se llama.
    Yo prepararia las apuestas sobre donde sera el proximo terremoto de 2011, porque como sabras vamos a dos anuales.

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