Hay veces que te crees mejor que los demás. Pero es que hay veces que te sabes mejor que los demás, o al menos, que los demás con los que te estás comparando en ese momento.
Hay veces que sientes que tienes razón, y hay veces que sabes que la tienes, tanto que incluso te permites mirar con displicencia y compasión al pobre mendrugo que osa seguir en sus trece llevándote la contraria. A ti. Nada menos que a ti.
Las más de las veces eres el más guapo, el más listo, y el que mejor folla de todos cuando te rodean.
Pero hay ocasiones, muy contadas ocasiones, en las que no es así. Tal vez se hayan alineado los planetas, tal vez la Luna ejerza una fuerza gravitacional nunca vista y provoque mareas en el agua de tu organismo, o tal vez resulta que ese día te has levantado menos molón que de costumbre.
El caso es que hay veces que ni eres el más guapo, ni el más listo, ni eres mejor que los demás, ni tienes razón. Pero admitirlo sería de cobardes. Tony Soprano jamás lo admitiría, ni siquiera delante de su neumática psicoterapeuta, y si alguien osara a insinuarlo, tal vez consiguiera una participación en el rito de la rótula rota (sí, molas tanto que aliteras).
Así que mantienes la pose, como un Titán, sabiéndote sin ninguna autoridad moral y confiando en que el tiempo y su resaca, ya que no pueden darte la razón, al menos hagan olvidar. Hay una pequeña chispa que te dice que deberías recular, que no es indispensable ser perfecto, que hay veces que admitir un error te hace mejor. Supones que es lo que llaman conciencia, o humanidad. Pero tú no quieres ser humano, tú quieres ser mejor que eso. Eres mejor que eso.
Y sigues adelante con tu vida, sabiendo que la has cagado, pero confiando en que tu proverbial capacidad para meterte en charcos con tu traje de indiferencia waterproof vuelva a hacer que las gotas de culpa te resbalen one more time.
Y esa noche, cuando te acuestas, no puedes dejar de hacer recuento de gotelé en la pared del techo de tu dormitorio, pero lo achacas a una cena pesada. La mala conciencia no existe para ti, porque eso sería admitir que tienes conciencia.
You don't like yourself. But you do admire yourself. It's all you've got so you cling to it. You're so afraid if you change, you'll lose what makes you special.
Dr. James Wilson
Post editado ante el aluvión de insinuaciones sobre si suponía una autocrítica. Jamás.
unos prefieren contar gotelé y otros pasar a la accion, es una pena que decidieses lo primero.
ResponderEliminarEstá escrito en segunda persona, querida Uve. No tiene por qué referirse a mí.
ResponderEliminarestas fatal.
ResponderEliminarENHORABUENA
ResponderEliminarGracias. ¿Por qué?
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